martes, 14 de junio de 2016

Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar / Alonso Barán

Título: Librepensamiento. Como no dejarse engañar
Autor: Alonso Barán
Editorial: Diálogo
Sinopsis:
Esta obra busca proporcionar al lector los elementos que necesita para desenmascarar las técnicas de manipulación ideadas para dirigir nuestra mente y nuestra libertad de elección.
Con un estilo ameno y mordaz, se desvelan los mecanismos que usan quienes aspiran o detentan el poder para conseguir sus objetivos a costa de la ciudadanía. La presente obra es un recorrido a través de la psicología social, la filosofía y la antropología cultural como fundamentos para tener un pensamiento creativo y libre.

Descubrir cómo opera el poder y cómo direcciona nuestro pensamiento se pone al alcance de cualquier lector, con independencia de su grado de formación, para que pueda pensar con libertad.



Currículum del autor:


Alonso Barán nació en Madrid en enero de 1978. Es escritor, filósofo y guionista.
Además de graduarse en filosofía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), tiene un máster en guion de cine y televisión.
Ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en medios de comunicación y es autor de un guion para largometraje y varias novelas.
En
Librepensamiento. Cómo no dejarse engañar queda patente su motivación como intelectual que quiere encontrar soluciones a los problemas que se enfrenta nuestra sociedad.
En un tono irónico y con una dinámica propuesta de ideas, este ensayo pone de relieve la forma de pensar del autor: un revelador análisis que reúne conocimientos de varias
disciplinas académicas para conformar un punto de vista refrescante y diferente.


Alonso Barán, autor de El Azar no se llora, nos sorprende con un libro de un género completamente diferente al que nos tiene acostumbrados. Librepensamiento es un libro con el que nos insta a replantearnos nuestras ideas sobre la sociedad. 

Si te interesa adquirir su libro puedes hacerlo de varias maneras:


1/En librerías de toda España

2/En la colección Tábano en la web de Editorial Diálogo.

sábado, 11 de junio de 2016

Reto 5 líneas Junio 2016: El mejor café de mi vida

Sé que llevo unas semanas desaparecida y os prometo que he tenido una buena excusa y que llegado el momento os contaré. De momento, vuelvo a dejarme ver por estos lares con el reto de Adella Brac y sus cinco líneas al mes. Si no sabéis de que hablo os dejo aquí el enlace al reto.

Las palabras que tenemos que usar este mes son: Hasta -  Introducción - Interior


Hasta que no me senté de nuevo en esa mesa no me di cuenta de lo mucho que había extrañado ese lugar. Y los bocadillos de Montse y las regañinas de Anabel, pero sobretodo a mí misma. Aquella nueva introducción a la vida me inquietaba como a una niña en Disneyland. Cada patada, caricia, ilusión, decepción, alegría y engaño que guardaba en mi interior, me habían estado acercando a este momento. Susurré un “gracias” a nadie en concreto y me acabé el mejor café que había tomado nunca.



jueves, 12 de mayo de 2016

Reflexión sobre el panorama editorial actual + Reseña La Muerte de Todas Las Cosas / Paulus Oliva

No os descubro la pólvora si os digo que hoy en día cualquiera puede escribir un libro y subirlo a la red (lo que no quiere decir que todo el mundo deba hacerlo). Es por ello que la autopublicación tiene tan mala prensa; no hay ningún filtro de calidad que nos impida subir cualquier cosa que escribamos por muy bazofia que esta sea.

Hace décadas, escritores de la talla de Stephen King o J.K. Rowling se las vieron canutas para que alguien les leyera y no hablemos ya de que les publicasen. Con un par de búsquedas podemos dar con todos esos autores que fueron rechazados en numerosas ocasiones antes de alcanzar la fama. Otros casi no fueron leídos en vida y lograron su fama de forma póstuma. No tenían amazon ni facebook, ni blogger ni wordpress, pero consiguieron que alguien les leyera y que su fama permaneciera.

Podemos pensar que, por aquel entonces no eran tantas las personas que querían dedicarse a la escritura, que hoy en día tenemos más medios pero que es eso mismo es lo que nos da menos visibilidad porque aumenta la competitividad y nuestros libros se pierden en un mar de libros. El mercado está saturado. Por eso muchos autores noveles spamean ad nauseam por todos lados como el niño que tras cada proeza grita “¡Mamá, mira cómo lo hago! ¡Mamá mira! ¡Mamá! ¡Que no me estás mirando!”

Así es como se spammea.
O como se escribieron Las Sombras de Grey.
¡Ah, no! Qué eso se hizo con una blackberry...


Nuestra sociedad nos ha enseñado que una buena estrategia de markéting nos puede encumbrar al éxito. Reforzamos esta idea comprando todo aquello cuya marca o nombre “nos suena”, porque seguimos asociando “conocido” con “calidad”. Y es por eso que tantos autores acosan a lectores y a otros autores para ser leídos; si se quedan con nuestro nombre, llegaremos a la cima. ( ¿Sí...?)

Sin embargo, cuando una investiga y se preocupa por ver cuáles fueron los máximos exponentes en la literatura de cada época, acaba dándose cuenta de una cosa: esos señores y señoras supusieron algo en la literatura por su genialidad. Porque ofrecían algo diferente al mundo. Porque innovaron, porque sus libros suponían una ruptura en cuanto estilo. Porque tuvieron el suficiente talento para hacer una sátira inteligente. Porque se atrevieron a decir lo que pensaban. Porque añadieron elementos en la literatura que antes no estaban y que asentaron las bases sobres las que comenzaron otros buenos escritores.

Y si me vas a decir que tú, mi querido colega de letras, tampoco aspiras a llegar tan lejos, será mejor que dejes lo que estás haciendo. Como diría Yoda: hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes. El mercado ya está saturado de gente que intenta las cosas tibiamente, así que si quieres desmarcarte será mejor que te armes de valor y esfuerzo. O al Everest o nada.

Tenemos a nuestro alcance numerosas plataformas en las que publicar LO QUE QUERAMOS. Mucho tendríamos que pasarnos para que alguien viniera a censurarnos. Podemos criticar, insultar, decir palabrotas, usar humor negro, atacar a la religión... Lo que se nos ocurra. Podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación y ofrecer al mundo ese algo que solo nosotros podemos darle.
¿Y qué es lo que hacemos? Ofrecer una copia de lo que lo está “petando” para así asegurarnos un puesto en este mundillo literario, que cada vez tiene menos de literario y más de mundillo.


Criticamos a las grandes editoriales por no aceptar nuestros originales y maravillosos manuscritos lleno de talento a raudales, nos metemos con Crepúsculo, Bajo la Misma Estrella, Sombras de Grey y derivados pero luego escribimos un sucedáneo de una obra que consideramos más “digna”.
¿Realmente estamos ofreciendo algo diferente? ¿No nos estamos apuntando al carro de ninguna moda para tener garantías? Porque criticar la novela juvenil y a Paulo Coelho también se ha convertido en una moda. Al igual que proclamarse “alternativo y diferente”.



Estoy cansada de, tanto en blogger como Youtube leer todo el rato sobre lo mismo y con las mismas palabras (y en el caso de Youtube con los mismos gestos y mismo tono de voz. ¿En serio ha nacido toda una generación a la que le interesan las mismas cosas y que las dice con las mismas expresiones y movimientos de manos? Es perturbador...)

No importa si hablamos de internet o de una librería; acabo teniendo la misma sensación que cuando voy a un centro comercial: todas las tiendas me ofrecen las mismas prendas que me tienen que gustar sí o sí para estar “in” y si me parecen una basura que no queda bien a nadie es porque me he quedado obsoleta.

¡Ojo! Que no es que vaya en plan hater por la vida. El mundo es un lugar mucho más agradable cuando te adaptas a lo que se lleva y tiras el criterio propio a la basura. Y cuidado con esto del criterio propio, porque también nos ha surgido una corriente ideológica perteneciente a los tristes sucesores de Risto Mejide. Gente que critica sin saber lo que está diciendo, que grita mucho y regala insultos molones. Cacaculopedopis y hala, a ser alabados como adalides de la sinceridad.

Porque creemos que transgredir es faltar al respeto a los demás. O escribir literatura erótica. Madre de dios... Si tengo que leer a otra imitadora de Megan Maxwell o Elvira Sastre me pegaré un tiro. Vamos a ver, que meter en tus escritos un “teta” o “follar” no es ningún atrevimiento. O sí. Si tienes cinco años.

No voy a alzarme aquí cual Juana de Arco de la literatura. No voy a mostraros mis escritos y os voy a decir: “Mirad, zagales, así es como hay que escribir. Con dos ovarios.”  No, porque he sido la primera que ha comparado lo que escribe con “lo que vende” para medir su calidad.
He sido la primera en tener miedo a desmarcarme, en usar argumentos demasiado rebuscados y mil cosas más. Porque todos tenemos miedos e inseguridades, pero, compañeros, creo que tenemos que atrevernos a escribir de verdad, a dar nuestra peculiar visión del mundo, a arriesgarnos a que nos critiquen, a que nos insulten e incluso a que nadie nos lea. De todas formas ¿quién nos está leyendo ahora?




Es por todo lo que he expuesto que admiro a esos valientes que se atreven a escribir lo que piensan y sienten. Que expresan sus ideas y estimulan nuestras conciencias dormidas. Que nos hablan de la parte menos educada y aséptica del mundo y del ser humano.
Es también por esta falta de originalidad en la literatura actual que me he llevado una grata sorpresa al encontrarme con el blog Pégale Fuego de Paulus Oliva. Podréis estar o no de acuerdo con sus ideas, podrán gustaros o no los temas que trata, pero lo que no se puede negar es la fuerza y la sinceridad con la que escribe. Sabe como golpear con las palabras y no dejarnos indiferentes.
Sus textos son, más que un entretenimiento, un medio con el que provocarnos y despertar ideas.

Algunos de sus relatos  nos hacen pensar en el realismo sucio, pero a mí más que en esa parte “sucia” de la realidad, me hace pensar en esos que escribían sin tener el carnet de escritores pero que lo hacían con más pasión que los que podían subirse a ese trono. Aquellos que escribían para escupir su realidad y no para obtener el beneplácito de nadie. Esos que no todo el mundo entiende y que a muchos ofende. No es fácil hablar de temas tabú y soltar ciertas frases sin ganarte enemigos. De la sensibilidad del lector depende la interpretación de lo que lee.
Desde aquí os animo a pasar por su blog y leer no sólo sus relatos sino también sus artículos de opinión. Merece la pena leerlos.


Por mi parte, voy a hablaros de uno de sus relatos (disponible en descarga gratuita aquí) que me llamó especialmente la atención. Porque he leído muchos relatos de ciencia ficción, he visto muchas películas sobre el fin del mundo, pero nunca había leído sobre los últimos días de una parte del mundo desde la perspectiva en  la que se hace en La Muerte de Todas las Cosas.


Título: La Muerte de Todas las Cosas
Autor: Paulus Oliva
Sinopsis:
Fran es un desempleado que dedica su tiempo a escribir. Las únicas personas con las que se relaciona son un amigo y una chica que sólo le busca cuando no está con su novio. Un día las autoridades informan de que un meteorito va hacia el planeta, pero Fran hará todo lo posible por continuar con su vida tratando de ignorar el caos que se desata a su alrededor.



Opinión Personal: 

La Muerte de todas las Cosas es un relato en el que asistimos a través de su protagonista a la degradación de su propia vida y de la realidad que le rodea. Es Fran quien nos va guiando a través de la última semana del mundo, pero podría ser cualquier otro habitante de la misma ciudad; es una persona cuya vida se ha visto arrastrada a un final muy diferente al que seguramente imaginaba cuando tenía más juventud y menos cinismo.

Todo lo que en ese momento le rodea le está matando poco a poco, y él se aferra a ese alrededor con la misma fuerza que le daña. El whisky, el tabaco, Laura. Todo forma parte del todo de un escritor atormentado que ya ha perdido toda esperanza, pero que aún así, lo que le motiva a seguir viviendo es sentir. Sentir en mayúsculas, con todo su esplendor. Por eso bebe cerveza amarga y alcohol fuerte, por eso escribe y no abandona a Laura. Sentir es lo único que le queda.

El resto de población que convive con él no siente de forma tan intensa, es probable que no beba ni se enamore de mujeres que tienen novio; cada uno se degrada a su manera.
Son interesantes las reacciones de las personas ante una catástrofe inminente: primero, la negación, la certeza de que al final, todo saldrá bien. Como si cada uno de nosotros fuera el protagonista de la película en la que realmente todos convivimos.

Una vez ya se ha tomado conciencia de lo que inevitablemente ocurrirá, se desata la agresividad, el egoísmo y otras violentas reacciones fruto de nuestro instinto de supervivencia.
Unos contra otros y el mundo se va derrumbando poco a poco ante un dios omnipotente que tan sólo puede concebir una solución de verdad efectiva: nada de borrón y cuenta nueva, es necesario deshacerse de la hoja y la libreta. Un diluvio universal que limpie el mundo. Aunque en este caso es un meteorito el que mantiene a estos hipotéticos habitantes en “una sala de espera”.

No es la primera vez que alguien escribe sobre el fin del mundo, tampoco es la primera vez que alguien analiza a la sociedad ante un suceso trágico o catastrófico. El punto importante en esta narración es que no se manejan estos temas desde la visión característica que le da la ciencia ficción. Se exploran al máximo los límites del realismo, se estiran las esquinas para mostrarnos una idea que podría ocurrirnos y que nos explota en la cara. Como si nos pegaran y se rieran de nosotros a un mismo tiempo pero sin casi infringir fuerza, con una media sonrisa ladeada.

Es un relato que destila melancolía y desesperanza, pero que está escrito con toda la fuerza y pasión del mundo. Es como si alguien nos contara una historia con un rostro inexpresivo mientras le brillan los ojos. Las metáforas brillan y golpean en los resortes escondidos del lector, además de que, al dirigirse a él con frecuencia, lo introduce en la historia como si formara parte de ella.
Los verbos y adjetivos (“desatornillar a Laura de la ecuación”) están elegidos con mucho acierto, ya que son como fogonazos que alumbran toda una escena.

Hubiera sido interesante saber más sobre los criterios de contribución social que el gobierno emplea para la elección de los supervivientes y también saber de las conversaciones que tenían el resto de personas ante semejante suceso. No sólo las aberraciones finales de violencia extrema, sino las estupideces que el ser humano puede hacer ante la no aceptación de su fin. Pero supongo que este “desinterés” no es una laguna, sino que forma parte de la mirada de Fran, desinteresada y cínica.

El estilo me recuerda a Salinger, pero con más pasión. Es un “lo doy todo por perdido pero aún sigo arañando el aire buscando trozos de vida”. Mientras Salinger provoca una calmada tristeza, este relato inquieta, remueve y transmite una sensación de inevitabilidad ante la cual no se te ocurre que Fran tenga que pagar uno de esos refugios o hacer trampas para ser uno de los elegidos.
Al leer te sientes como que eres uno más sobre los que caerá ese meteorito. Quieto pero nervioso.
Y aceptas el final como el único coherente a la historia: el gobierno y el dinero ya han creado su propia arca de Noé; los que han quedado “en tierra” son los destinados a desaparecer en ese diluvio universal.




martes, 10 de mayo de 2016

Reseña y análisis: Otra Vuelta de Tuerca / Henry James

Título: Otra Vuelta de Tuerca
Autor: Henry James
Editorial: Anaya
Págs:187
Sinopsis:
Una joven inglesa llega a una vieja mansión en el campo para encargarse de la educación de dos niños que han quedado huérfanos. Poco tiempo después de su llegada, descubre que los niños reciben periódicas visitas de sus antiguos preceptores, un hombre y una mujer que habían muerto hace más de un año. La institutriz, horrorizada, decide hacer lo posible para defender a los niños, cuya custodia se le había encomendado, y trata de interponerse entre ellos y dos fantasmas, Con esta historia, aparentemente tan sencilla, James logró realmente dar otra vuelta de "tuerca" del terror que impregna esta novela.




Opinión Personal:

Hacía mucho tiempo que este libro estaba en mi eterna lista de pendientes, así que cuando lo encontré a un precio irrisorio en un puesto de libros de segunda mano, no dudé en hacerme con él.
Como ya he dicho, nunca lo había leído, pero sabía de que trataba y que era lo que había convertido a esta obra en un libro tan nombrado: aparentemente, Otra Vuelta de Tuerca (1898) tan sólo es una historia de terror en la que su "única" novedad es la introducción de dos niños en la historia ( a día de hoy, los niños siguen dando un toque verdaderamente siniestro en las historias de terror, por lo que esta innovación fue un gran acierto por parte del autor).
Sin embargo, si el lector es atento, se encontrara con detalles que le harán dudar de la veracidad de lo narrado por la institutriz. No quiero desvelar demasiados detalles para el lector no iniciado en esta obra, pero trataré de exponer su argumento:

El libro arranca con una reunión en la que varios hombres y mujeres se cuentan historias de terror, en un momento determinado, uno de ellos asegura poseer un manuscrito en el que una institutriz cuenta como las tiernas criaturas de las que se hace cargo han sido visitadas por fantasmas.

A partir de aquí la narración la componen las vivencias de la institutriz desde el momento en el que llega a Londres para reunirse con el tío de Miles y Flora, los niños de los que tiene que hacerse cargo.
Desde un primer momento se nos hace extraño que los niños vivan en otra casa diferente a la de su tío y que no quiera tener noticias de nada de lo que les ocurra a éstos.
La misma institutriz (de quien en ningún momento se nos dice el nombre) nos confiesa su temor ante el hecho de haber firmado un contrato con tan extrañas condiciones, pero no nos dice que condiciones son esas.

Este hecho es el punto de salida en la creación de la tensión de la narración. Poco a poco, se van sucediendo los hechos que crean la tensa atmósfera de la obra. Hechos tales como que no se sepa el paradero de la antigua institutriz, que expulsen a Miles del colegio pero en ningún momento sepamos porqué, y por supuesto, las apariciones de la antigua institutriz y del ayudante del tío de los niños, quienes parecen estar influenciando en el comportamiento de los niños, aunque en ningún momento confiese que les están viendo.

La institutriz nos cuenta con verdadero pavor como los dos niños que la tenían embelesada con su apariencia angelical, parecen guardar un secreto. Nos asegura que se comunican entre ellos con miradas y que su comportamiento es cada vez más siniestro y menos infantil, por lo que siente una verdadera urgencia por alejarlos de los espíritus que les están corrompiendo.

A pesar de ello, y de sentir que no puede controlarlos ella sola, se niega a pedir ayuda al tío de los niños. Tiene un verdadero afán por impresionarle, lo que nos lleva a pensar que es muy probable que esté enamorada de él.

Durante la narración vemos que la institutriz tan solo se relaciona con Grose, el ama de llaves, quien es su contraposición; como la protagonista nos dice, no tiene malicia y tiene una total falta de imaginación. También posee la calma que a ella le falta y cree a pies juntillas en todo lo que ella le dice.


La historia parece acabar sin un final, ya que termina de forma abrupta en el clímax de la misma,  Es como si hubiéramos estado leyendo todo el rato por encima del hombro del autor mientras escribía y en el momento álgido se girara y nos preguntara, ¿qué crees que es lo que ha pasado?


Creo que es una estrategia muy bien jugada por parte del autor, quien nos mantiene durante más de cien páginas con el alma en vilo preguntándonos que es verdad y que no, mientras elucubramos decenas de teorías.
Me sorprendió gratamente que pese a la antigüedad de la obra, el tipo de prosa no dificultara su lectura. También cabe a destacar que utilizando una ritmo de acción no demasiado rápido, la intriga sea constante y en ningún momento se tenga la tentación de abandonar el libro. Su forma de manejar la tensión en la obra es perfecta y esa atmósfera tensa y angustiante se mantiene de principio a fin.

Uno de los detalles que nos mantienen expectantes es que la narración que nos ofrece la institutriz se hace después de que sucedieran los hechos, por los que añade ciertas frases misteriosas que anticipan lo que está por venir, al estilo de "esos serían los últimos días de paz que tendríamos".

He leído varias reseñas en las que el lector se queja de ese "final abierto" pero, ¿realmente es un final tan abierto como parece?

------ Si no te has leído el libro, quizás sea mejor que no continúes leyendo-----

Cuando en el proemio, el propietario del manuscrito que la institutriz escribió, les habla de ella al resto de los oyentes de la reunión asegura que estaba enamorada de alguien, Una vez nos internamos en la narración de la institutriz, vemos quien puede ser el objeto de ese enamoramiento: el tío de los niños. Como ya he dicho antes, la institutriz prefiere luchar ella sola contra todo para no contrariar las órdenes que "el caballero de Londres" le dió y conseguir así, impresionarle.


Desde el inicio observamos una gran afectación y nerviosismo en la actitud de la institutriz:

"Recuerdo que en los siguientes días mi espíritu se vio embargado por una sucesión de alitbajos. Después de aceptar su oferta, recuerdo que pasé dos días en Londres con gran intranquilidad. Todas mis dudas resurgían de nuevo y estaba casi convencida de haber cometido una gran equivocación".

Este extracto nos puede hablar del típico presentimiento que tiene el protagonista de una historia de terror antes de que los hechos comiencen a precipitarse. O de una persona que se siente intranquila sin ninguna razón.

 También siente cierta desconfianza hacia el ama de llaves, quien no hace otra cosa que ser amable con ella:

"La recepción que me hizo la señora Grose fue, incluso, demasiado calurosa. Debí haber advertido que aquella mujer -fuerte,limpia,sencilla y honrada como parecía- estaba demasiado contenta de verme, que incluso hacía esfuerzos por disimular su alegría".

Lo que hace que,una vez más nos preguntemos: ¿intuición o neurosis?

La institutriz se siente cautivada por todo cuanto le rodea, orgullosa de formar parte de aquella casa. Siente la responsabilidad de manejar la vida de las personas que le rodean de tal forma que todo sea perfecto. Su fijación es tal que pasa por alto hechos que a cualquiera de nosotros, como mínimo, nos inquietarían:

"Cierto que durante la noche me pareció oír  a lo lejos el llanto de un niño; cierto también que en otro momento, me sorprendí escuchando unas leves pisadas que pasaban junto a mi puerta. Pero todas esas fantasías no eran lo suficientemente reales para distraer mi atención de aquello que tanto me preocupaba." (se refiere a la educación de Flora)

Y es que los niños la tienen tan cautivada que, en ocasiones parece que ejerzan sobre ella algún influjo mágico. O enfermizo:

" Desde el primer momento en que lo vi [...] me percaté al instante de que estaba hecho con el  mismo molde de su hermana, que su presencia emanaba la misma pureza, la misma dulzura, que su figura aureolada con el mismo misterioso resplandor que desde el primer momento advertí en Flora. Lo que yo sentí al verlo fue algo que nunca había sentido en ningún otro niño: tenía su persona un aire sobrenatural, como si aquella criatura fuera capaz de transmitir amor a todos sus semejantes."

La fascinación que siente hacia el niño, Miles, es tal que cuando al niño le expulsan del colegio, acaba por educarlo ella misma antes que buscarle otro colegio. Cuando el pequeño le pregunta que cuando volverá al colegio y le señala su necesidad de relacionarse con niños de su edad, la institutriz da por hecho que es el espíritu del ayudante de cámara de su tío, quien le ha inculcado esas ideas.

El tema de las apariciones es bastante confuso: el ama de llaves no llega a verlas en ningún momento. La niña, Flora, asegura no ver a nadie cuando la institutriz señala directamente a la otra parte del lago en el que se encuentran. Según nos cuenta, en la otra orilla se encuentra Jessel, la antigua institutriz de los niños, que no se resiste a separarse de Flora ni aún después de la muerte.



Después de esta aparición Flora abandona el dormitorio que compartía con la institutriz y se aloja en el de el ama de llaves. Allí le pide al ama de llaves que no deje que la protagonista se le acerque y pasa varios días enferma.

Es bastante curioso que Jessel, la antigua institutriz, se parezca fisicamente  a la institutriz actual en lo que a belleza y juventud se refiere. También nos resulta sorprendente que  Peter Quint, el antiguo ayudante del tío de los niños, se vista con las ropas del amo y guarde cierto parecido físico con él. Nos llama enormemente la atención que se insinúe una relación pecaminosa entre ambos "a pesar de pertenecer a mundos diferentes". Y como dicha relación corrompe a todos los que los rodean. Incluso después de su muerte.

La institutriz los ve siempre justo en el momento en el que los niños hacen algo que se sale de su habitual comportamiento angelical y los culpa de estar corrompiendo a las tiernas criaturas.

Hacia el final del libro, Flora tiene que marcharse con el ama de llaves. supuestamente siguiendo un plan para enfrentarse a las apariciones, pero bien podría ser para que la niña saliera de aquel delirante ambiente que tanto la estaba angustiando.
La institutriz se queda a solas con Miles en un momento en el que su amor por él nos hace pensar que está bordeando límites morales y legales:

"Y, sin embargo, yo percibía otro elemento en el comportamiento de Miles aquel día. Sus gestos eran más estudiados, sus palabras más escogidas, como si aquella comida tuviera para los dos una importancia especial. Recuerdo que después de comer, y cuando el servicio ya se había retirado, el señorito Miles se acercó a la ventana -la misma por la que yo había visto la aparición- y se quedó mirando pensativamente el paisaje. Parecíamos una pareja de novios que se encuentran en presencia del servicio. Miles pareció intuir lo que yo estaba pensando cuando, después de un gran suspiro, murmuró:
- Solos, al fin..."

Esta perturbadora declaración deja clara la extraña obsesión que tiene la institutriz por Miles. En un primer momento podemos pensar que cuando habla del ama de llaves, está retratándose a sí misma :
"Al no tener hijos propios, sentía hacia los dos niños un extraordinario afecto", pero llega un momento en que su cariño hacia Miles hace que empiecen a planear sobre nuestra cabeza serias dudas de porque se siente tan unida a un niño de diez años, hasta el punto de describirlo como una persona superior a ella en inteligencia y astucia.

Toda esta bizarra situación acaba descarrilando en el abrupto final del libro:

"Y el niño, por más que miraba, sólo conseguía ver la luz última de un día apacible. Al percatarse de lo que había perdido, el niño lanzó un grito, un aullido, como si en vez de salvarlo, le hubiera empujado hasta las profundidades del abismo. Lo cogí, lo estrujé entre mis brazos, volqué, en su persona, toda la pasión que había en mí. Sólo al cabo de un minuto me atreví a mirar el cuerpo frío que tenía entre mis brazos... ¡Y es que su corazón, desposeído, había dejado de latir!"

Al principio dije que esta historia puede parecer una simple historia de terror cuyo única originalidad reside en el contraste de algo tan siniestro como la aparición de unos espíritus con la candidez de dos niños, pero si leemos entre líneas, ciertas frases nos advierten del estado psicológico de la institutriz.

Lo primero que pensé sobre las apariciones, es que podrían ser algo que ella misma inventó para justificar a los niños cuando dejaban de ser perfectos y se rompía su burbuja de mundo ideal. Hasta que no buceé por internet no me planteé otras teorías más profundas respecto a los espíritus de dos personas que, casualmente, se parecen a ella y al tío de los niños, persona de la que está enamorada.  He leído que podría tratarse de un reflejo de ella misma, su parte más oscura, la que reprime y que sí se atreve a dar rienda suelta a sus deseos. y que Peter Quint, el fantasma de el ayudante, podría ser el tío de los niños, por lo que viste con su misma ropa y también se trata de un hombre atractivo.
Si se ahonda más en esta teoría y en el simbolismo que la figura del fantasma tiene para Henry James en el resto de sus obras, podemos observar que esta teoría es de lo más factible.

Respecto a la muerte de Miles, en mi opinión, es ella misma quien ha matado al pequeño. Puede que por asfixia, o porque su cabeza no aguantara la presión a la que la institutriz la estaba sometiendo.


Flora también acaba enfermando y teniendo delirios, lo que me hizo recordar un libro que leí hace poco y el síndrome de Münchhausen.


En definitiva, en Otra Vuelta de Tuerca, Henry James hace gala de su genialidad al ofrecernos a la misma vez una novela gótica y un thriller psicológico. La perdurabilidad de la fama de esta obra se debe, en gran medida, a la cantidad de lecturas que nos ofrece y no han sido pocas las personas que han ahondado en todas y cada una de sus interpretaciones y que incluso las han llevado a la gran pantalla.
Como he dicho en varias ocasiones, para mí una señal de que lo que estoy leyendo es bueno, es que me haga pensar, y Otra Vuelta de Tuerca cumple esto con creces.


¿Lo recomendaría? Sí, es un libro no demasiado extenso apropiado para cualquier tipo de lector, ya que cada uno puede extraer su propia lectura.

¿Lo volveré a leer? Seguramente.

Puntuación: 8/10


* Las imágenes que aparecen son las ilustraciones que aparecen en la edición de la editorial Anaya.




miércoles, 4 de mayo de 2016

Reto 5 líneas. Mayo 2016

La gente le sonríe aunque saben que no puede verles. Decían que era todo lo excéntrica que puede ser un poeta, que siempre estaba a la escucha por si una nueva musa le susurraba. Sin embargo, sus pasos los guiaba la búsqueda de un perfume. O de una venganza bien perfumada, qué más da.
Fue divertido esconderse en el disfraz que le había tejido la pena ajena y decir entre titubeos que alguien la había atacado. Su supuesto agresor yacía en un charco de sangre a sus pies. Sin ojos.


(Microrrelato escrito para el Reto que cada mes organiza Adella Brac en su blog. Para más info, clic aquí)
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