Aquí os traigo la segunda parte de:

El
primer valiente en atreverse a luchar contra la bestia fue la criada de
un sacerdote, Marie Jean Vallet, la cual se fabricó una especie de
pértiga con un cuchillo al final.
El
arma que utilizó esta mujer no pudo poner fin a la vida de la bestia,
pero la hirió lo suficiente como para librar de la bestia a los aldeanos
durante un tiempo.

Quien
si pudo acabar con la bestia , en Junio de 1767, fue Jean Chastel
experimentado cazador, que utilizó una única bala que se fabricaro con
la plata fundida de unas monedas de la virgen.
Dicha bala “atravesó la nuca del animal y arrasó las cuatro primeras vértebras”, según la autopsia.
Seguramente, fue de ahí de donde surgió el mito de que las balas de plata mataban a los hombres lobo.
El
rey pidió que el cadáver del animal fuera trasladado a la corte, pero
los restos del animal sufrieron los rigores del clima de aquel verano y
llegó a Versalles totalmente descompuesto.
Luis
XV donó los huesos del animal al Museo de Ciencias Naturales de París,
donde se conservó hasta la revolución de 1830, fecha en la que, en plena
sublevación contra Carlos X, fue incendiado, calcinándose los huesos y
los grabados de la bestia.
Teorías sobre “La Bestia de Gevaudan”
Respecto al origen de este ser se ha hablado largo y tendido.
En
un primer momento se habló de que este animal era un lobo, pero los
lobos no suelen atacar a los humanos, además de que un solo lobo sería
incapaz de cometer todos esos asesinatos y de esa forma.
También
se llega a comentar que se trata de un animal que provenía de otro
país, como una hiena, ya que es el animal que posee la mandíbula más
fuerte.
Y
por supuesto, se comenta la posibilidad de que fuera un híbrido, cruce
de lobo y perro de gran tamaño como un mastín o un dogo alemán. Por
otro lado, las peleas organizadas entre perros de presa entrenados para
la lucha y otros animales (osos, lobos, tejones, etc.) ya eran
habituales en toda Europa desde hacía varios siglos. Esos perros
utilizados para batidas de caza, peleas y guerras, muchas veces eran
cubiertos parcialmente por sus dueños con protecciones de cuero y metal
para evitar las heridas que les pudieran producir sus adversarios. Este
hecho, también podría explicar, al menos en parte, el extraño aspecto de
la bestia ante los ojos de los testigos. No sería difícil imaginar lo
que podría hacer un híbrido de las especies antes mencionadas abandonado
en una zona habitada y teniendo que subsistir por sus propios medios...
Por todo ello, esta última es la posibilidad que parece más aceptable,
teniendo en cuenta los datos que se poseen y las descripciones de los
testigos, ¿sería un híbrido entre un lobo y un gran perro de presa la
famosa bestia del Gévaudan?

En cuanto a híbridos se refiere,
también se llega a hablar de que la bestia fuera fruto de un león y un
tigre debido a su gran peso, su capacidad de despedazar a una persona y a
algunos rasgos típicamente felinos como las zarpas y la cola.
Lo
que llama la atención es que parte de las víctimas de la bestia fueron
violadas, lo que nos hace pensar que puede haber una mano humana detrás
de todo esto, la cual aprovechó la fiereza del animal para borrar las
huellas de sus repulsivos actos.
Aunque también puede ser que algún depravado diera rienda suelta a sus más bajos y sucios instintos en esos cuerpos sin vida.
En conclusión...
Muchos
hablaron, han hablado y hablarán sobre este tema, pero por culpa de la
mala fortuna que corrieron sus restos, a día de hoy no sabemos de que
tipo de animal se trataba ni que habría detrás de esta historia, de lo
que podemos estar casi seguros es que, detrás de estos escalofriantes
hechos había una mano humana, lo que nos hace darnos cuenta de que, a
veces, la especie humana alcanza cotas de salvajismo y brutalidad
iguales o mayores que las de los propios animales salvajes.
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