domingo, 21 de agosto de 2011

No fracasa el que no lo consigue, si no el que no lo intenta.

Hoy he recordado un maravilloso caso real que el psicoterapeuta (o "ayudador profesional", que es como él mismo se define) Jorge Bucay explicaba en uno de sus libros de cuentos "Déjame que te cuente". Esta historia habla de la superación personal y de luchar por aquello en lo que uno cree.
La mujer protagonista me parece totalmente inspiradora para todos aquellos que tenemos un sueño difícil de conseguir y que, en ocasiones tenemos la tentación de tirar la toalla.
Os recomiendo la lectura de esta historia y de todos los libros de Jorge Bucay; a mí me han ayudado muchísimo y creo que muchos de sus lectores le dedicaríamos un GRACIAS en mayúscula.




Hace algunos años, en Oxford, ocurrió un evento muy poco común. La Universidad se llenó de alumnos y ex alumnos que concurrían a la ceremonia de Doctorado Honoris Causa de una mujer: Hellen Keller. La Dra. Keller había nacido cincuenta añoa antes ciega y sorda. Fue gracias a los sueños y al trabajo de otra mujer, Ann Sullivan , que esa niña, que algunos pensaron que se debía dejar morir, se transformó en Doctora en Filosofía de casi todas las universidades del mundo, escritora de varios libros y conferenciante de todos los ámbitos intelectuales del planeta. El rector de la Universidad presentó a la señora Keller. En el estrado, un traductor le retransmitía el discurso del catedrático mediante pequeños golpecitos cifrados de dedos del traductor sobre la palma de la mano de la homenajeada. El rector dijo:
-Es un halago para nosotros y un honor para mí recibir esta noche a una de las personas que más admiro. Una mujer que, habiendo nacido con muchísimas menos posibilidades y recursos que cualquiera de nosotros, ha llegado donde ninguno ha siquiera pensado en llegar. Señores y señoras, nuestra Doctora en Filosofía Hellen Keller.
Hellen se adelantó al podio y después de recibir un abrazo del rector, le pidió al traductor que la dejara sola ante el micrófono.
Con las dificultades de dicción que supone la manera de pronunciar para una persona sorda y ciega de nacimiento, Hellen habló para todos:
-Estoy de acuerdo con el señor rector en algunas cosas, pero no en otras- dijo- deberá disculpárseme, es parte de la deformación profesional de los filósofos- la gente rió y aplaudió.
-Estoy de acuerdo, por ejemplo, en que soy una mujer digna de admiración- más risas y más aplausos- pero disiento firmemente en el argumento. No soy admirable por lo que conseguí habiendo nacido con mi discapacidad. Soy admirable, en todo caso, por el solo hecho de haberlo intentado.


Jorge hizo una pausa y remató:
-La suerte nunca se acerca a los que se ocupan tibiamente de lo que aman y sólo de vez en cuando.




Extracto de "Déjame que te cuente" J. Bucay, Ed. RBA

1 comentario:

  1. He leído algunos libros de Bucay. Tampoco me ha decepcionado, porque tiende a ser "realista" y demuestra con argumentos sólidos lo que expone. Este texto en concreto no lo conocia.Gracias por compartirlo.
    Salu2.

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