miércoles, 15 de febrero de 2012

Sabes que puedes

 Todo lo que le rodea es la oscuridad más absoluta, el frío más gélido y siente miedo, inquietud, desasosiego...

El sonido de una luz al encenderse le hace girarse y observa como, después de esta luz se enciende otra y otra dando al inhóspito lugar una luminosidad demasiado intensa.

Gracias a esa luz puede ver que se encuentra en una habitación enorme sin puertas ni ventanas cuyo aspecto se le antoja como un habitáculo futurista o una sala de experimentos vacía.

Le escuecen las manos, las mira y en ellas encuentra pequeños cortecitos y sus sempiternas uñas mordidas. Su atuendo es completamente negro, formado por prendas andrajosas pero cómodas. Sus pasos los marcan unas zapatillas deportivas también negras, perfectas para  lo que venía ahora: una enorme bola aparece al final de la inmensa habitación como por arte de magia.

Dicha bola la duplicaba en altura y su diámentro era aterrador.Los colores que la formaban se diluían en manchas al llegar a sus ojos, dada la distancia que las separaba.

Sin esperarlo, el único objeto de la habitación empieza a rodar hacia ella como si alguien la hubiera empujado. La joven empieza a correr en sentido opuesto y, a medida que ella avanza, la habitación se alarga. Su respiración se acelera y, cuando cree que es posible escapar, una pared aparece frente a Miss Destroyer; su camino se había convertido en un callejón sin salida. Se dijo a sí misma que ya no tenía nada que perder, pues si se quedaba ahí parada, la bola la aplastaría irremediablemente.

Fue hacia ella con los brazos por delante con toda la determinación que se adquiere cuando el sentido de supervivencia se activa.
Solo con tocar la bola sientió algo diferernte; una serenidad que no esperaba.

La verdadera sorpresa vino cuando se dió cuenta de que con poco esfuerzo había conseguido parar a su esférico "atacante":llevaba quien sabe cuantos minutos/horas huyendo de añgo que creyó que la mataría, cuando, realmente, pesaba muy poco, como si fuera de corcho y no tenía ni la mitad de fuerza que ella.

Al mismo tiempo que se dió cuenta de ello, los cortes de sus manos desaparecieron sin dejar ni rastro, sus uñas crecieron coronando unas manos que ahora sí que parecían femeninas

Su cabello ya no estaba recogido en una coleta sino que estaba suelto rozando sus hombros y contrastando en color con el de su pálida piel.

Una camiseta roja cubría ahora su cuerpo y un pantalón vaquero ceñía sus piernas, rozando con unos zapatos de tacón igual de rojos que su camiseta.

Mientras observaba los cambios que se estaban llevando a cambio en su imagen seguía caminando y empujando la bola, que cada vez se iba haciendo más pequeña hasta que llegó a sus rodillas y, segundos después tan sólo sobrepasaba sus tobillos.

Subió un pie a la esfera y bajo su tacón vió que lo que le había estado persiguiendo era una reproducción del mapamundi; era el mundo quien amenazaba con precipitarse contra ella sin saber que, si se lo proponía podía tenerlo a sus pies.

 Sin esperarlo se vió a sí misma desde fuera, de la misma manera que dicen que podríamos ver  nuestro cuerpo si nuestro espíritu saliera de él, co la diferencia de que ese cuerpo seguía teniendo vida y la miraba fijamente. Con enorme asombro vió como ella misma se guiñaba un ojo y se sonreía de forma enigmática.


Justo en ese momento despertó algo inquieta y miró el despertados: las once de la mañana
"¡Qué tarde!" -pensó.
Se levantó y se dirigió hacia el cuarto de aseo recordando el sueño. Encendió la luz de mala gana y miró su cara en el espejo: no era la de esa chica en cuyo rostro casi relucía de felicidad: su piel estaba apagada, tenía ojeras y muy pocas ganas de vivir, pero al recordar el sueño tuvo claro lo que ella misma quería gritarse: podría comerse el mundo en el momento en el que estuviera dispuesta a dejar de huir y empezara a afrontar sus problemas y esforzarse por solucionarlos.
La fuerza que empleaba en evadirse de la realidad debía emplearla en enfrentarse a sus problemas, sólo así podría ser la chica que había visto en su sueño, esa chica que le había sonreído como diciendo:

"Sabes que puedes"

5 comentarios:

  1. Hola Chari, ¿qué tal todo? Sé que tengo algo abandonado tanto mi blog, como los vuestros, pero prometo pasar más por aquí! Me ha encantado tu entrada, me recuerda mucho a algunas reflexiones de Maktub, de Paulo Coelho. Algunas veces no nos damos cuenta de nuestra propia capacidad de superación, y en los sueños, nuestros deseos e inquietudes se manifiestan, y quizá nos sirvan para percatarnos de ello. Un besito linda.

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  2. Chari!!! hermosa entrada!! adoro todo lo que trasmites, me encantó.
    en nuestro interior están todas las respuestas... :)

    Besotes !
    Taly.

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  3. Hola Kate!Cuánto tiempo sin verte por aquí! Me ha alegrado ver un comentario tuyo en mi blog. No he leído ninguna reflexión de Maktub, pero ya si dices que se parece a lo que he escrito es probable que me guste, así que voy a apuntármelo para leer sobre él.
    Gracias por leerme siempre Taly! Últimamente estoy bastante fliosófica y escribo más sobre la vida que sobre el amor (que era sobre lo que más escribía antes)y me alegro de que os guste :)
    Besos!

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  4. Ahora solo sabes que tú puedes, más tarde quizá descubras que lo lograste, asi que ¿quién dijo "miedo"? :)

    Salu2 y feliz finde

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  5. "sabes que puedes" tres palabras que todos deberiamos decirnos cada vez que podamos o estemos mal..

    hermosa la entrada!!

    besos^^

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