sábado, 6 de julio de 2013

La Macabra Realidad de los Cuentos Infantiles: La Bella Durmiente

Todos y todas hemos leído y escuchado cuentos tales como Caperucita Roja, Blancanieves, Cenicienta... Probablemente todos tengamos uno favorito entre todos estos cuentos que consideramos tan inocentes e inofensivos. Se nos antojan relatos con final feliz que fueron creados para entretener a los niños y en los cuales, se podía vislumbrar alguna enseñanza velada, pero ¿y si os dijera que estos cuentos, en su origen , no eran así de "inocentes"? Y no, ahora no hablo de ningún tipo de leyenda urbana, sino de la historia original de los cuentos de los hermanos Grimm y de Charles Perrault. Historias en las que podemos observar, seguramente, con horror, casos de antropofagia, asesinatos y mutilaciones...

 Si queréis saber más, no dejéis de leer...


  La Bella Durmiente

Como siempre, empecemos refrescando la memoria hablando de ese cuento que a todos nos han contado y que,pertenece al cuento nº 50 de la colección de cuentos de los hermanos Grimm:


Un rey y su reina, por mucho que lo intentasen, no lograban tener un hijo. Pero un día, cuando se bañaba la reina en un estanque, una rana le anuncio su embarazo.
Pasados los nueve meses, dio a luz a una hermosa niña a cuyo bautizo quisieron invitar a las trece hadas de la corte, sin embargo, estas solo podían comer en platos de oro, y solo tenían doce, así que decidieron solo invitar a doce de las hadas.
El día de la fiesta llegó, y cada una de las doce hadas invitadas le concedió un don a la princesa; tales como: belleza, bondad, inteligencia, etc. Cuando ya iban por la decimoprimera hada, apareció aquella a la que no habían invitado, y furiosa por esto, lanzó una maldición, la cual presagiaba que cuando la princesa cumpliera quince años se pincharía con un huso de hilar, y moriría. Pero cuando ésta se había ido, la decimosegunda hada, que todavía no había proclamado su don, cambio la maldición, diciendo que en vez de morir, solo dormirían ella, y todos los habitantes del palacio, por un espacio de cien años. 

El rey, con intención de que no se cumpliera la maldición, ordenó que todos los husos y todas las ruecas fuesen quemados. Al cumplir los quince años, estaba la princesa paseando por el palacio. Y cuando encontró una vieja torre que no había visto antes, subió por esta, hasta llegar a una habitación, donde había una señora hilando en una rueca. La princesa le pidió intentarlo, y cuando sostuvo el huso, el hechizo se realizó. Todos los habitantes en el palacio quedaron dormidos, incluso los reyes. Y casi al instante, el palacio se vio cubierto por una red de espinos, para que así no se pudiera perturbar a los durmientes.
Pasados los cien años, un príncipe, que había acabado de escuchar la leyenda de la princesa durmiente, se dirigió al castillo con intención de despertarla. Y cuando se acercó, los espinos se fueron apartando para darle paso. Cuando llegó al castillo, se dirigió a la habitación de la princesa, y cautivado por su belleza, la besó. Al instante, todos los habitantes del palacio despertaron y celebraron. Días después, el príncipe y la princesa se casaron, y vivieron felices para siempre.

Bonito final en el que un príncipe libra a nuestra Bella Durmiente de su maldición...pero quizás este príncipe no fuera tan bondadoso como nos pensamos ni el sueño de nuestra protagonista tan plácido como imaginábamos....
"La Bella Durmiente" surge de un relato escrito en 1636 por Giambattista Basile titulado "Talía el Sol y la Luna", relato que por supuesto, no iba dirigido a los niños y del que no creo que pueda sacarse enseñanza alguna.
Es un cuento bastante sórdido y rocambolesco, pero aquí os lo dejo para que opinéis vosotros/as mismos/as:
La princesa Talía corre el riesgo de pincharse con una tortuga envenenada oculta entre lino, según advierten sabios y astrólogos. El rey decide prohibir la entrada de lino a palacio y esto evita que la princesa sufra ningún percance hasta que, siendo adolescente, encuentra una rueca para hilar lino y se clava una astilla bajo la uña, cayendo muerta.
El rey, afligido por la pérdida e incapaz de enterrarla, deposita el cadáver de su hija sobre una tela de terciopelo, cierra el palacio y lo abandona. Un noble que suele cazar en el bosque sigue a su halcón, que le lleva al palacio abandonado, donde halla a la princesa. Enseguida queda prendado por su belleza y, no contento con besarla, tras intentar despertarla, mantiene relaciones sexuales con ella.
Nueve meses después la princesa Talía, aún durmiente, da a luz a dos gemelos, un niño y una niña cuyos nombres son Sol y Luna. Los niños son cuidados por las hadas, que acompañan a la princesa mientras duerme. Un día el niño trata infructuosamente de cogerse al pecho de su madre, encontrando finalmente su dedo. Empieza a chuparlo y logra, casualmente, extraer de su piel la astilla envenenada. En ese preciso momento Talía recupera el conocimiento.
Pasa el tiempo y el noble, recordando los “buenos momentos” vividos con la muchacha durmiente decide acudir de nuevo a palacio. Para su sorpresa, la princesa está despierta y además no está sola, sino que la acompañan sus dos criaturas. El noble se da cuenta de que son sus hijos y así se lo explica a Talía, que lejos de enfadarse decide iniciar una relación con él. La pareja pasa una semana de romance y entonces el noble se marcha, sin mencionar que el motivo de ello es el obligado retorno con su esposa.
Entonces el noble menciona en sueños los nombre de Talía, Sol y Luna y con ello la esposa del noble se entera de todo, conociendo así la existencia del palacio, de la princesa que en él vive y de los hijos bastardos de su marido. Enfadada hasta más no poder, hace secuestrar a Sol y Luna, que acaba entregando al cocinero, dando la orden de degollarlos y de hacer con su carne un sabroso plato. La esposa decide quemar viva en la hoguera a Talía, también capturada. En el momento de llegar a la hoguera, Talía solicita poder quitarse primero sus prendas más delicadas, a lo que la mujer accede. Con cada prenda que se quita emite un grito de dolor. Sonidos que el noble acaba oyendo. La esposa le explica a su marido que Talía ha sido quemada en la hoguera y que, durante la comida, “¡te has comido lo que es tuyo!”, es decir, a sus hijos. En ese instante el noble ordena que su esposa, el secretario y el cocinero sean quemados también en la hoguera.
Sin embargo, Talía no llega a quemarse y el cocinero le explica que no ha sido capaz de hacer daño a los niños y que los ha sustituido por carne de cabra.
El noble y la princesa Talía se casan y el cocinero recibe el título de tesorero real.
Nada de besos mágicos que deshacen maleficios, nada de un amor que parece curarlo todo, aquí nuestra Bella Durmiente es violada y después se enamora de su violador (¿?)
Aquí la esposa del rey trata de matar a sus niños en venganza y acaba siendo ella la que muere.
Las únicas similutudes que hay entre el relato original y el "edulcorado" es que la protagonista acaba siendo víctima de una maldición y que, en ninguno de los dos es lo suficientemente sensata como para tener cuidado con las agujas.
Después de leer en varias páginas sobre este cuento no he sido capaz de entender que tiene de especial este cuento para haber perdurado a través de los años ni tampoco he sabido extraer ningún tipo de enseñanza en él; ni en el de los hermanos Grimm ni en en el G. Basile.
Aunque eso sí, ha sido uno de los cuentos, cuyo verdadero origen, más me ha impactado.

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Sí, y muy soprendente además, como muchas de las verdaderas historias que se esconden detrás de los cuentos infantiles.

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